En Abril del 2005, saltaban las alarmas por lluvias y nieves insuficientes, la Península comenzó un periodo que fué calificado de "extrema sequía". Una situación que se fué agravando con el paso de los meses y la llegada del verano. Los campos secos empezaron a arder y la fatalidad provocó que once personas perdieran la vida intentando apagar un incendio en Guadalajara. Fue el peor de los 8.000 fuegos declarados en suelo peninsular el año pasado.
Fuente: El País

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