Dos caras...
Queridos amigos:
Si hay algo que he aprendido en esta vida, es que las personas causan una continua decepción. No hace mucho, pensaba que mis amistades eran verdaderas, en especial una. Al principio siempre eramos ella y yo, uña y carne, inseparables...
Decidí dejar de estudiar y ponerme a trabajar. En el trabajo, conocí a una persona maravillosa y que actualmente es mi pareja, José. Como es lógico, dejé de pasar tanto tiempo con ella, a lo que reaccionó de una manera muy particular.
Dejó de llamarme, de hablarme, de verme...Sin embargo, si que se ralacionaba con el resto de amigos comunes, a los que contaba mentiras sobre mi. He de decir, que esta persona, tiene la nefasta obsesión de entrometerse en las relaciones ajenas, y ello, causó una crisis en mi relación.
Hoy por hoy, ese terrible defecto, sigue causando estragos en otras relaciones.
Por suerte, ésta persona ya no forma parte de mi vida, ni de la de mis amigos. Y me siento orgullosa de ellos, porque pese a las acciones de terceras personas, han sabido reaccionar con sensatez, y nuestra hermosa amistad sigue prevaleciendo.
Lo curioso de todo esto es, que cuando mi pareja la conoció, me advirtió de que no le daba "buena espina" y de que no confiase tanto en la gente, porque me podía llevar una gran decepción.
Y mirad por donde, no se equivocó.
Quiero darle las grácias a ésta persona tan especial, y que pese a todo, hoy sigue a mi lado. Te amo José Manuel...
A todos...muchísimas grácias.

Julio Cesar Venegas Perez dijo
Cuanta razón tienes, a la fecha, a mis 23 años, te puedo decir que todos mis supuestos amigos siempre me han salido con alguna porquería. A la fecha me considero una persona con conocidos, pero sin ni un solo amigo, creeme, la palabra amistad está por encima de muchos otros conceptos
8 Agosto 2009 | 08:18 PM